viernes, 27 de marzo de 2009

Hoy ella llevaba
marcados sus ojos.
Esculpidos con cincel
de acero y diamante.

Hoy llevaba ella
tatuada la mirada.
Fogosas llamaradas
de fuego y magma.

¡Dime por favor Dayana!
¡Díme qué puedo hacer!
Qué puedo hacer
para adueñarme de tu mirada,
para quedarme preso en tu amor
de cayena y albahaca.

José García
23-01-2008

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que raro. Es un instinto humano querer ser libre, pero tu has demostrado que quedar preso del amor es la mayor libertad.

saludos.