A Dayana
Me regalaste dos ojos,
negros como la noche
grandes y elocuentes
junto a un beso adolescente.
Me regalaste dos ojos,
y yo no tuve más
que entregarte
mi corazón como presente.
Me regalaste dos ojos,
y una vida perenne
que se esfuma sino estás,
ávida de tenerte.
Me regalaste dos ojos,
y yo no sé que regalarte,
pues me diste dos ojos más
con una sonrisa viviente.
Me regalaste dos ojos,
que ya son cuatro
y me tienen cautivado.
(Autonomía no quiero).
Me regalaste dos ojos,
que ya son cuatro,
y eso para mí,
es más que suficiente.
Douglas García
14/02/2018
