Un momento solamente no me basta.
Estoy sediento.
Tengo hambre.
Estoy en desvelo.
Tengo nada.
Un momento solamente no me basta.
Tus grandes ojos
me son lámpara
en la oscuridad.
y la penumbra.
Un momento solamente no me basta.
Tus manos,
tus dedos
y tus caricias.
tu dulce roce de odalisca.
Un momento solamente no me basta.
Tus labios
húmedos y dulces.
No hay manantial
comparable
a uno sólo de tus besos.
Un momento solamente no me basta.
Te amo y te necesito.
Te amo y te espero.
Te amo y no tengo rumbo
sin tu amor de medioevo.
José García
04-03-2008
viernes, 27 de marzo de 2009
Hoy ella llevaba
marcados sus ojos.
Esculpidos con cincel
de acero y diamante.
Hoy llevaba ella
tatuada la mirada.
Fogosas llamaradas
de fuego y magma.
¡Dime por favor Dayana!
¡Díme qué puedo hacer!
Qué puedo hacer
para adueñarme de tu mirada,
para quedarme preso en tu amor
de cayena y albahaca.
José García
23-01-2008
marcados sus ojos.
Esculpidos con cincel
de acero y diamante.
Hoy llevaba ella
tatuada la mirada.
Fogosas llamaradas
de fuego y magma.
¡Dime por favor Dayana!
¡Díme qué puedo hacer!
Qué puedo hacer
para adueñarme de tu mirada,
para quedarme preso en tu amor
de cayena y albahaca.
José García
23-01-2008
miércoles, 25 de marzo de 2009
El primer poema que publico.
A Dayana
Perdóname…
Por hablar cuando debo callar.
Por callar cuando debo hablar.
Perdóname…
Por pronunciar de forma simple lo sencillo.
Por hacer sencillas las palabras grandiosas.
Perdóname…
Por lo básica de mi razón,
por mis cortas expresiones,
por mis pocas palabras,
por ser tan sólo un arroyo
para tu extenso manantial.
Perdóname…
Por pronunciar tan poco tu nombre,
por decirte tan poco: “Te amo”,
por decirte tanto: “Perdóname”.
Perdóname…
Por haber ausentado mi hombro,
por haber ausentado mis manos,
por haber ausentado mis ojos,
por haber ausentado mis brazos.
Perdóname…
Por pensar cuando sólo debo sentir,
por sentir cuando sólo debo pensar.
Perdóname…
por las veces que he llegado tarde,
por la veces que no he sido oportuno,
por la veces que sido importuno.
Perdóname…
Por escribir cuando debo hablar,
por hablar cuando debo escribir.
Perdóname…
Por lo extenso y tedioso,
y por no saber detenerme.
Perdóname…
Por favor, no tomes en cuenta
mis carencias y mis errores.
Enséñame en tu amor a crecer
como el verde entre los colores.
José García
25-03-2009
Perdóname…
Por hablar cuando debo callar.
Por callar cuando debo hablar.
Perdóname…
Por pronunciar de forma simple lo sencillo.
Por hacer sencillas las palabras grandiosas.
Perdóname…
Por lo básica de mi razón,
por mis cortas expresiones,
por mis pocas palabras,
por ser tan sólo un arroyo
para tu extenso manantial.
Perdóname…
Por pronunciar tan poco tu nombre,
por decirte tan poco: “Te amo”,
por decirte tanto: “Perdóname”.
Perdóname…
Por haber ausentado mi hombro,
por haber ausentado mis manos,
por haber ausentado mis ojos,
por haber ausentado mis brazos.
Perdóname…
Por pensar cuando sólo debo sentir,
por sentir cuando sólo debo pensar.
Perdóname…
por las veces que he llegado tarde,
por la veces que no he sido oportuno,
por la veces que sido importuno.
Perdóname…
Por escribir cuando debo hablar,
por hablar cuando debo escribir.
Perdóname…
Por lo extenso y tedioso,
y por no saber detenerme.
Perdóname…
Por favor, no tomes en cuenta
mis carencias y mis errores.
Enséñame en tu amor a crecer
como el verde entre los colores.
José García
25-03-2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
