A Dayana
Hoy quisiera verte
con los ojos cerrados.
Ver tu profuso
y negro cabello
cayendo
por tu espalda
y por tu pecho.
Hoy quisiera verte
con los ojos cerrados.
Ver lo grande de tus ojos
y lo delicado de tus labios.
Tus manos delicadas
que rozan mis manos.
Hoy quisiera verte
con los ojos cerrados.
Ver tus brazos
rodeando mi cuerpo,
con mi pecho
adosado a tu pecho.
Hoy quisiera verte
con los ojos cerrados.
Verte a futuro
con tus brazos llenos.
Verte a futuro
destilando tu pecho.
Hoy quisiera verte
con los ojos cerrados.
Verte con mis manos.
Verte con mi olfato.
Verte con mi boca.
Verte con mi oído.
Hoy quisiera verte
con los ojos cerrados.
Hoy quisiera verte
con los ojos cerrados
y contemplarte
como no podrían mis ojos.
Hoy quisiera verte
con los ojos cerrados.
Hoy quiero contemplarte.
Admirar tu belleza.
Amarte con mis sentidos.
Princesa de mi idilio.
Hoy quiero verte
con los ojos cerrados
y mirar nuestro futuro
lleno de encanto.
Douglas García
20-01-09
miércoles, 15 de abril de 2009
viernes, 27 de marzo de 2009
Un momento solamente no me basta.
Un momento solamente no me basta.
Estoy sediento.
Tengo hambre.
Estoy en desvelo.
Tengo nada.
Un momento solamente no me basta.
Tus grandes ojos
me son lámpara
en la oscuridad.
y la penumbra.
Un momento solamente no me basta.
Tus manos,
tus dedos
y tus caricias.
tu dulce roce de odalisca.
Un momento solamente no me basta.
Tus labios
húmedos y dulces.
No hay manantial
comparable
a uno sólo de tus besos.
Un momento solamente no me basta.
Te amo y te necesito.
Te amo y te espero.
Te amo y no tengo rumbo
sin tu amor de medioevo.
José García
04-03-2008
Estoy sediento.
Tengo hambre.
Estoy en desvelo.
Tengo nada.
Un momento solamente no me basta.
Tus grandes ojos
me son lámpara
en la oscuridad.
y la penumbra.
Un momento solamente no me basta.
Tus manos,
tus dedos
y tus caricias.
tu dulce roce de odalisca.
Un momento solamente no me basta.
Tus labios
húmedos y dulces.
No hay manantial
comparable
a uno sólo de tus besos.
Un momento solamente no me basta.
Te amo y te necesito.
Te amo y te espero.
Te amo y no tengo rumbo
sin tu amor de medioevo.
José García
04-03-2008
Hoy ella llevaba
marcados sus ojos.
Esculpidos con cincel
de acero y diamante.
Hoy llevaba ella
tatuada la mirada.
Fogosas llamaradas
de fuego y magma.
¡Dime por favor Dayana!
¡Díme qué puedo hacer!
Qué puedo hacer
para adueñarme de tu mirada,
para quedarme preso en tu amor
de cayena y albahaca.
José García
23-01-2008
marcados sus ojos.
Esculpidos con cincel
de acero y diamante.
Hoy llevaba ella
tatuada la mirada.
Fogosas llamaradas
de fuego y magma.
¡Dime por favor Dayana!
¡Díme qué puedo hacer!
Qué puedo hacer
para adueñarme de tu mirada,
para quedarme preso en tu amor
de cayena y albahaca.
José García
23-01-2008
miércoles, 25 de marzo de 2009
El primer poema que publico.
A Dayana
Perdóname…
Por hablar cuando debo callar.
Por callar cuando debo hablar.
Perdóname…
Por pronunciar de forma simple lo sencillo.
Por hacer sencillas las palabras grandiosas.
Perdóname…
Por lo básica de mi razón,
por mis cortas expresiones,
por mis pocas palabras,
por ser tan sólo un arroyo
para tu extenso manantial.
Perdóname…
Por pronunciar tan poco tu nombre,
por decirte tan poco: “Te amo”,
por decirte tanto: “Perdóname”.
Perdóname…
Por haber ausentado mi hombro,
por haber ausentado mis manos,
por haber ausentado mis ojos,
por haber ausentado mis brazos.
Perdóname…
Por pensar cuando sólo debo sentir,
por sentir cuando sólo debo pensar.
Perdóname…
por las veces que he llegado tarde,
por la veces que no he sido oportuno,
por la veces que sido importuno.
Perdóname…
Por escribir cuando debo hablar,
por hablar cuando debo escribir.
Perdóname…
Por lo extenso y tedioso,
y por no saber detenerme.
Perdóname…
Por favor, no tomes en cuenta
mis carencias y mis errores.
Enséñame en tu amor a crecer
como el verde entre los colores.
José García
25-03-2009
Perdóname…
Por hablar cuando debo callar.
Por callar cuando debo hablar.
Perdóname…
Por pronunciar de forma simple lo sencillo.
Por hacer sencillas las palabras grandiosas.
Perdóname…
Por lo básica de mi razón,
por mis cortas expresiones,
por mis pocas palabras,
por ser tan sólo un arroyo
para tu extenso manantial.
Perdóname…
Por pronunciar tan poco tu nombre,
por decirte tan poco: “Te amo”,
por decirte tanto: “Perdóname”.
Perdóname…
Por haber ausentado mi hombro,
por haber ausentado mis manos,
por haber ausentado mis ojos,
por haber ausentado mis brazos.
Perdóname…
Por pensar cuando sólo debo sentir,
por sentir cuando sólo debo pensar.
Perdóname…
por las veces que he llegado tarde,
por la veces que no he sido oportuno,
por la veces que sido importuno.
Perdóname…
Por escribir cuando debo hablar,
por hablar cuando debo escribir.
Perdóname…
Por lo extenso y tedioso,
y por no saber detenerme.
Perdóname…
Por favor, no tomes en cuenta
mis carencias y mis errores.
Enséñame en tu amor a crecer
como el verde entre los colores.
José García
25-03-2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
